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UNA HABITACIÓN RENACENTISTA

La habitación de Philippe Lesbahy, esposa de Gilles Berthelot, se ha reconstruido siguiendo los cánones del Renacimiento en Francia.

Vista de conjunto de la "habitación renacentista".

  

Pese a los cambios sufridos por el castillo desde su construcción, la primera planta conserva la distribución original. La reconstrucción de la habitación de Philippe Lesbahy ha requerido un exhaustivo trabajo de estudio archivístico e iconográfico para recrear los tejidos de las ropas de cama. Dicha restauración ha permitido recuperar la técnica del trenzado de junco que decora las paredes.

A principios del siglo XVI, la habitación no es un mero lugar de descanso, sino un auténtico espacio de vida donde se recibe, se come y se trabaja. Y el mobiliario instalado en ella refleja esas múltiples funciones.

 

El junco trenzado

Detalle de junco trenzado

 

En el Renacimiento, las paredes del castillo se recubren con tapices o junco trenzado para aislar las estancias del frío. Pese a que en Francia no se ha conservado ningún ejemplo de junco trenzado, diversos documentos (inventarios, dibujos, cuadros) evocan este modo de aislamiento al que también se atribuían virtudes terapéuticas. Se consideraba de hecho que el olor del junco espantaba el mal humor y saneaba el aire. 

 

La cama

La cama, elemento central de la habitación, está dispuesta sobre un estrado, protegida así del frío del suelo, que era de baldosa.

 

Detalle de la cama de la habitación renacentista. 

 

Esta cama no corresponde al Renacimiento –apenas queda mobiliario del siglo XVI–, sino al siglo XIX. Ilustra la moda neorrenacentista de los años 1840 y que tanto gustaba a los Biencourt, propietarios del castillo entonces.  
El aderezo de la cama es moderno y para su recreación se ha efectuado un estudio científico basado en la confrontación de cuadros pintados en la segunda mitad del siglo XVI. Los damascos púrpuras, los terciopelos de seda, las pasamanerías y los bordados con piedras preciosas reflejan la riqueza y el efecto tornasolado de las camas del Renacimiento, auténtica representación del fasto y del prestigio de su propietario.  

 

El baúl 

El baúl constituye un elemento esencial del mobiliario del Renacimiento. Fácilmente transportable, se adapta al modo de vida de la aristocracia, itinerante entre residencias y castillos. Este baúl data del siglo XIX y, como la cama, ha sido diseñado siguiendo el estilo neorrenacentista, tan a la moda durante la época en que la familia de Biencourt habitó el castillo. 

  

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